martes, 4 de octubre de 2011

El dibujo

Escuché y recuerdo las siguientes indicaciones:

Jerarquizá la línea.
No dibujes todo.
Dibujá el todo.
Sintetizá.
No sintetices.
Mirá la naturaleza como Poussin.
A nadie le interesa una brizna de hierba.
No pajees la línea.
Cuando se te complica una parte no te ensañes, pasá a otra cosa y después volvés.
Quebrá la línea, olvidate de las curvas.
Dale ritmo: una curva y una recta.
La línea negativa.
El dibujo es el límite de la forma.
Abandoná los preconceptos.
Dibujá el espacio.
Adentro y afuera de la forma.
Con el sentimiento.
El dibujo es racional.
Dibujá lo de atrás.
Que se vean las rectificaciones.
Prolijidad.
Limpieza.
No uses la goma.
Usá la goma para dibujar.
No pierdas el dato de la realidad.
Mirá la hoja y sé prudente.
Las manos pueden ser más grandes, la cabeza más pequeña.
No te emociones.
Comunicá algo.
No escuches a los demás.
No te des tanta importancia.
Guardá todo.
¡El dibujo no es el límite de las formas, no seas reaccionario!


A falta de otras máximas no me queda otra que recordarlas, al menos hasta que sepa dibujar. Sobre algo hay que caminar.
Creo, eso sí, que cualquiera que se dedique a dibujar varias horas por día, siempre que sea sincero, dirá algo interesante. Si no es sincero puede llegar a ser un buen dibujante, cosa que no está nada mal, y evita la rémora de la sinceridad.
Yo, por mi parte, dibujo muy poco.