viernes, 21 de octubre de 2011


Uso poco fotografías. Siendo incapaz de reinventar un problema ya resuelto y jugar con esa realidad de segunda mano -o sea con esas dos realidades-, me balanceo entre dos errores: la copia mal ejecutada y el dibujo sin entusiasmo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Dibujantes por mandato divino

Ayer estuve hojeando un libro de dibujo, un método que parece famoso entre autodidactas y profesores. Se llama The Natural Way to Draw, de Kimon Nicolaides. En este texto se pueden leer algunas de las ideas que propuso más tarde Betty Edwards, pero como resultado de una exposición mucho más seria, quizás por el estado de la academia (todavía viva) en los años veinte y treinta, cuando el hombre daba clases.
En las primeras notas se pueden leer barbaridades muy parecidas a las que sueltan los pedagogos actuales. Premisas como la de "enseñar a aprender" no son exclusivas de nuestros días. Es una concepción bien idealista la que maneja don Nicolaides. Para él el dibujo es anterior al ser humano, ya que que las leyes del dibujo son naturales. Sólo las reglas son una construcción nuestra, y valen en tanto se ajusten a esas pocas leyes que lo rigen todo.
Por otro lado, los ejercicios, las notas y las estampas son geniales. El tipo dice que el aprendizaje del dibujo no tiene nada que ver con la técnica ni con la estética; pero propugna la observación frente a cualquier otra cosa. No sabía que lo que para él eran ejercicios heterodoxos hoy son técnica.
Los buenos dibujantes no escapan a la ideología, y buena parte de los que conozco son místicos hasta la exageración, diciendo que sus habilidades son un regalo desinteresado de los marcianos, o que ya estaban ahí cuando ellos llegaron. A estos tipos, si se les puede sacar alguna enseñanza, es mirando sus dibujos y viendo cómo laburan.

Allá, en las antípodas, A. Lhote, en el Tratado del Paisaje:

"Todo, en el trabajador manual -sea grabador, escultor o pintor-, es cuestión de técnica; llegaré a decir, pensando en Grünewald, el Tintoretto y el Greco, y en los escultores Juan de Juni y Berruguete: es cuestión de histeria técnica."


No estaría mal convertir esta entrada en algo así como un debate, qué se yo, o una charla, o un texto comentado.
¡Anímense familiares y navegantes extraviados!


martes, 4 de octubre de 2011

¿Lavis?








El dibujo

Escuché y recuerdo las siguientes indicaciones:

Jerarquizá la línea.
No dibujes todo.
Dibujá el todo.
Sintetizá.
No sintetices.
Mirá la naturaleza como Poussin.
A nadie le interesa una brizna de hierba.
No pajees la línea.
Cuando se te complica una parte no te ensañes, pasá a otra cosa y después volvés.
Quebrá la línea, olvidate de las curvas.
Dale ritmo: una curva y una recta.
La línea negativa.
El dibujo es el límite de la forma.
Abandoná los preconceptos.
Dibujá el espacio.
Adentro y afuera de la forma.
Con el sentimiento.
El dibujo es racional.
Dibujá lo de atrás.
Que se vean las rectificaciones.
Prolijidad.
Limpieza.
No uses la goma.
Usá la goma para dibujar.
No pierdas el dato de la realidad.
Mirá la hoja y sé prudente.
Las manos pueden ser más grandes, la cabeza más pequeña.
No te emociones.
Comunicá algo.
No escuches a los demás.
No te des tanta importancia.
Guardá todo.
¡El dibujo no es el límite de las formas, no seas reaccionario!


A falta de otras máximas no me queda otra que recordarlas, al menos hasta que sepa dibujar. Sobre algo hay que caminar.
Creo, eso sí, que cualquiera que se dedique a dibujar varias horas por día, siempre que sea sincero, dirá algo interesante. Si no es sincero puede llegar a ser un buen dibujante, cosa que no está nada mal, y evita la rémora de la sinceridad.
Yo, por mi parte, dibujo muy poco.